

EL
PAÍS COMUNIDAD VALENCIANA
Lunes,
17 de junio de 2002
El
Consell retiene el catálogo de humedales presentado hace 50 días
Los ecologistas denuncian que el retraso responde a intereses urbanísticos
FEDERICO SIMÓN | Valencia
Casi dos meses después de la presentación oficial del texto definitivo del Catálogo
de Zonas Húmedas de la Comunidad Valenciana, el Consell mantiene retenido el
documento sin aprobarlo. 48 enclaves y 44.862 hectáreas integran el catálogo,
pero aún no está en vigor. Los ecologistas denuncian que el retraso vuelve a
responder a intereses urbanísticos. Y no descartan que las presiones del
presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, estén motivando el
retraso de la entrada en vigor de una herramienta de protección que gozaba de
un gran consenso.
El Catálogo de Zonas Húmedas tenía que estar aprobado en diciembre de 1995.
Tras innumerables retrasos, el consejero de Medio Ambiente durante esta última
legislatura, Fernando Modrego, logró consensuar con todos los colectivos
implicados una lista definitiva. Ya cuenta con todos los trámites, pues ha
pasado varios procesos de exposición pública, dispone de los informes
favorables del Comité Económico y Social (CES) y del Consejo Jurídico
Consultivo (CJC) y hasta ha recibido la aprobación del Consejo Asesor y de
Participación del Medio Ambiente (CAPMA). Desde el 24 de abril descansa en la
mesa del presidente Eduardo Zaplana, que ha dejado pasar todos los plenos
celebrados por el Consell desde entonces sin aprobarlo. 'Básicamente, el
retraso responde a las presiones del ámbito urbanístico, como siempre ha
ocurrido', denuncia Enric Amer de Acció Ecologista-Agró, 'y lo desastroso en
este caso es que llevamos siete años esperando a que la lista esté aprobada
definitivamente'.
'Algo está pasando', se extraña Carlos Arribas, de Ecologistas en Acción, 'sólo
falta que el Consell lo apruebe mediante un acuerdo de Gobierno; a nosotros nos
hubiera gustado que lo hiciera por decreto [borradores anteriores sí eran un
proyecto de decreto], ya que así podría tener algún articulado que
complemente la ley'. Según Arribas, 'tiene que haber mucha presión para que no
lo hayan sacado todavía'. Y apunta a Fabra como principal enemigo del listado.
Los ecologistas quieren que el listado sea oficial cuanto antes. Aunque Agró
cree que deberían figurar más enclaves (incluso dio su voto afirmativo en el
CAPMA condicionado a la inclusión de varios de ellos) lo que desea es que se
apruebe ya. 'De los enclaves que han quedado fuera ya nos haremos cargo nosotros
en los tribunales', asegura Amer. Este ecologista esgrime que ya en los últimos
recortes del catálogo 'se pegaron muchos bocados', 255 hectáreas en marjales
litorales y 62 en desembocaduras de ríos, todos ellos vinculados a la presión
urbanística. El último caso de agresión es el del proyecto G-2 de Sagunto, un
terreno calificado como urbanizable desde el franquismo y que integraba el catálogo
pero ha sido excluido en la última revisión. En los terrenos, completamente
anegados con medio metro de agua tras las últimas tormentas, trabajan desde la
semana pasada una veintena de camiones para aterrar la zona húmeda.
La
postura de Fabra
El presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, ha mantenido un
pulso con el consejero de Medio Ambiente, Fernando Modrego, por la tramitación
del Catálogo de Zonas Húmedas, un documento que, en teoría, va a poner veto a
muchas pretensiones urbanísticas en la provincia. Y donde más ha escocido la
lista ha sido en Nules. Representantes de la Asociación de Vecinos de la
Marjalería de Nules y el alcalde de la localidad, José Blas Molés, se
reunieron con Fabra el 2 de mayo, días después de la presentación de la lista
definitiva, para recabar su apoyo contra la protección del marjal local. Fabra
se lo dio al prometer que les ayudaría económicamente en la batalla legal
contra el espacio a proteger, sufragando en un 50% los costes de los servicios
jurídicos. Los vecinos creen que el enclave, al igual que la Albufera de
Oropesa o la Marjalería de Castellón, debería quedar sin protección.
Curiosamente, en la última revisión del catálogo el marjal de Nules vio
reducida su superficie en 118,08 hectáreas, al pasar de las 646,83 del anterior
borrador a las 528,75 del definitivo. Según los ecologistas, el centenar largo
de hectáreas que se han caído del documento pertenecen a los dueños de
Porcelanosa y han quedado condenadas a su urbanización. 'La Diputación y los
propietarios', respondió Modrego, 'pueden contratar un estudio técnico para
intentar demostrar que el marjal de Nules no es zona húmeda pero los estudios
realizados por la consejería son incontestables al respecto'. Fabra no lo tiene
tan claro.