6.ISLA DE TABARCA
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AMIGOS DE LOS HUMEDALES DEL SUR DE ALICANTE (AHSA)

26 de mayo de 2002

AHSA detecta en un estudio sobre las aves de Tabarca y su entorno marino la presencia a lo largo del año de más de 130 especies de aves. Como medidas protectoras proponen que el Campo de la isla no se urbanice, que se restrinja el acceso de visitantes al islote de la Cantera para favorecer la nidificación de aves y que se prohíba el paso de motos acuáticas en las zonas más sensibles de la Reserva marina.


AHSA está terminando un estudio sobre las aves de Tabarca y su entorno marino, financiado gracias a las subvenciones que la Caja de Ahorros del Mediterráneo dispuso el pasado año 2001 a través del programa VOLCAM de ayuda al voluntariado ambiental. Los resultados, que esperamos editar en un libro, confirman la importancia ornitológica de Tabarca y su entorno marino, ya que hemos detectado más de 130 especies de aves a lo largo de un ciclo anual completo, destacando claramente las especies migratorias, seguidas de las invernantes, siendo más reducido el número de especies residentes y nidificantes. Entre las especies migratorias destacan por su abundancia y regularidad aves marinas como la Pardela cenicienta, aves limícolas como el Zarapito trinador, golondrinas de mar como el Charrán patinegro, o paseriformes como el Colirrojo real, la Tarabilla norteña y la Collalba gris. Como especies migratorias raras, tanto en la isla como en el sur de Alicante, hemos detectado la presencia de un ejemplar de Avetoro (un ave de la familia de las garzas que se encuentra en peligro de extinción), limícolas como el Ostrero y el Chorlito carambolo, golondrinas de mar como el Charrán bengalí, o paseriformes como la Buscarla pintoja y el Escribano hortelano. Entre las aves invernantes destacan aves marinas como el Alcatraz atlántico y el Cormorán grande, limícolas como el Chorlito dorado, gaviotas como la Gaviota de Audouin y la Gaviota cana, paseriformes como el Petirrojo.

En el grupo de las aves residentes destaca un ave marina que no nidifica en Tabarca, el Cormorán moñudo, junto a otras especies que sí nidifican en la isla, como el  Chorlitejo patinegro, la Gaviota patiamarilla o la Curruca cabecinegra. Por último, entre las especies que únicamente acuden a la isla a nidificar destaca una pequeña ave marina que pasa el invierno en alta mar, el Paíño europeo, y otras aves que pasan el invierno en África, como el Vencejo pálido o la Golondrina común. En total el número de especies nidificantes en la isla se aproxima a la quincena, en torno al 10% del total de las especies detectadas. El pequeño tamaño de la isla, unido a la falta de diversidad de ambientes y a las molestias que las aves sufren por parte de los visitantes, hace que el número de especies nidificantes sea escaso,  influyendo también las altas temperaturas que se registran desde principios de primavera y la ausencia de agua dulce. En cambio, la isla ofrece durante el otoño y el invierno las condiciones más favorables para la presencia de aves, al recuperarse su cubierta vegetal y la presencia de invertebrados (fundamentalmente insectos). Esa mayor abundancia de alimento, unida a la estratégica situación de la isla en las rutas migratorias de las aves, la convierten en lugar ideal de descanso para un buen número de especies de aves migratorias. Respecto a las especies de gaviotas detectadas en Tabarca (Gaviota reidora, Gaviota patiamarilla, Gaviota de  Audouin,...), es destacable su dependencia de la actividad pesquera de los barcos arrastreros, de cuyos descartes obtienen su principal recurso alimenticio.

Entre los impactos negativos que hemos detectado en la isla destaca la fuerte presión humana, centrada en los meses de verano, que origina molestias a las aves, en especial en el islote de la Cantera, en donde los visitantes espantan las importantes concentraciones de gaviotas, charranes y limícolas que usan el islote como área de descanso. También el paso de motos acuáticas, muy ruidoso y a veces muy cercano a la isla y sus islotes (la Cantera, la Galera, la Nao) provoca molestias a las aves. El vertido incontrolado de basuras y escombros es un impacto que afecta a la calidad paisajística de la isla. Como medidas de protección para las aves de Tabarca hemos propuesto en el estudio, entre otras, salvaguardar el Campo de la isla de cualquier proceso urbanizador, restringir el acceso al islote de la Cantera a fin de favorecer la nidificación de algunas especies de aves, prohibir el acceso de motos acuáticas a la zonas más sensibles de la Reserva Marina, o instalar bebederos para las aves en el recinto vallado del Faro. La retirada de los vertidos incontrolados de escombros y el control de dichos vertidos contribuiría a recuperar la calidad paisajística de la isla. Por último es fundamental divulgar entre los visitantes de la isla sus valores medioambientales, tanto los relativos a su riqueza ornitológica como a otros grupos de fauna y flora, tanto terrestre como marina.

Miguel Ángel Pavón, Presidente de AHSA. Teléfono de contacto: 96 525 25 85