Hasta hace muy poco se pensaba que las agujetas eran debidas
a la acumulación de ácido láctico en el músculo
y a la formación de cristales que originaban esa sensación
dolorosa.
Ahora, según las últimas investigaciones, se sabe
que las agujetas son producidas por las micro roturas del músculo
a nivel celular. Al romperse las células musculares se
vierten iones de calcio y potasio que son irritantes. El proceso
de inflamación llega a su punto máximo alrededor
de las 24-48 horas.
Tras un tiempo sin entrenar las células se atrofian. Cuando
vuelven a ser requeridas pueden romperse las más débiles.
Es un proceso de adaptación, las más débiles
se rompen quedando de esta manera las más fuertes. Las
que sobreviven se van haciendo más fuertes.
Si esto te preocupa, hay que decir que tenemos millones de
estas células. No obstante, siempre es recomendable empezar
el ejercicio de forma gradual para darle tiempo a las células
a adaptarse.
Cuando ya tengas las agujetas lo que tienes que hacer es aplicar
frío local y, como se ha dicho siempre, realizar la misma
actividad que las originó pero a un ritmo menor.